El TANV en el aula.

TANV: 12 medidas básicas para la escuela.

Las dificultades principales que presentan los niños y niñas con trastorno de aprendizaje no verbal, TANV, se dejan notar también en el contexto escolar, especialmente en el aula, concretamente:

  • Las dificultades de coordinación motriz, sobre todo la motricidad fina.
  • Las dificultades de orientación y estructuración espacial.
  • Los problemas para entender las claves no verbales de la interacción social.

En este apartado te ofrecemos unas medidas básicas que como docente deberías llevar a cabo si tienes un alumno con estas características. Concretamente, te facilitamos las primeras pistas para responder a esta inquietud: Tengo un alumno con TANV ¿Qué puedo hacer?

1º. Tiene un problema.

La primera medida es comprender que el alumno en cuestión tiene un problema, una dificultad especifica.

El hecho de que sea lento, de que escriba de una manera casi ilegible, pero luego demuestre que aprende y que “cuando quiere” hace las cosas, no es ni una actitud desafiante hacia el profesor, ni un comportamiento cómodo, ni tampoco se trata de un chico o chica vago: esas características forman parte del núcleo de su problema.

2º. La intervención en la escuela

La mayoría de las medidas de intervención en la escuela, son en realidad, medidas de adaptación y por tanto, no requieren una adaptación curricular significativa, porque la mayoría de los niños con TANV pueden abordar los mismos objetivos que sus iguales.

Incluso veréis, que la mayoría de ellas, se pueden adoptar sin necesidad de un diagnóstico clínico definitivo.

3º. Los cuadernos y el tipo de hoja

La escritura y la orientación en la hoja de papel es uno de sus puntos débiles. Una primera medida consiste en adaptar el tipo de hoja de papel, de pauta o de cuaderno a sus dificultades.

Parece que las hojas de cuadritos son contraproducentes para los niños con TANV. Más bien les favorecen los cuadernos con de una línea. En todo caso, habría que hacer pruebas con cada niño.

Lo mismo ocurre con el cuaderno: parece que los que tienen un tamaño menor, A5 o cuartilla y con una encuadernación de grapas les favorece más que otras formas de encuadernación.

4º. Ofrecer pistas visuales

Como hemos señalado, la orientación en la hoja de papel del cuaderno es uno de sus puntos débiles. De esta forma, habrás observado que las hojas parecen caóticas: no se respetan los márgenes, la información no se distribuye de manera equilibrada, los números en las cuentas no se colocan ordenadamente…

A esto le puede ayudar que le ofrezcas pistas visuales. Por ejemplo:

  • Marcar con una flechita dónde debe empezar a escribir la fecha, al principio de la hoja.
  • Marcar igualmente, dónde colocar el título de la actividad, después de dejar un renglón en blanco.
  • Señalar el margen derecho de la hoja.
  • Dividir la hoja en espacios donde resolver cada cuenta.
  • Y otras pistas y ayudas similares.

Aunque inicialmente las realiza el propio profesor, lo ideal es que progresivamente el alumno aprenda a realizar esas señales antes de comenzar a escribir en la hoja.

5º. Letra ilegible

La letra ilegible es uno de los puntos débiles más importantes y más difíciles de mejorar. Los niños que de manera temprana han trabajado este aspecto, parece que mejoran más que aquellos que han aplazado el tratamiento.

No se han encontrado fórmulas realmente eficaces para mejorar este aspecto. El objetivo es que la letra pueda ser entendida por los demás. Algunas medidas a este respecto pueden ser:

  • Seleccionar el útil de escritura que más le pueda beneficiar: algunos niños mejoran la letra con bolígrafos de tinta líquida, con lapiceros de mina más blanda… los hay hasta que escriben mejor con estilográficas escolares. Será cuestión de probar.

  • Enfrentar a la propia escritura. El hecho de enfrentar a la propia escritura y que el chico o chica reconozca que tampoco entiende su letra, servirá de motivación para mejorarla.

  • Otra medida consiste en seleccionar “espacios de buena letra”, es decir, marcar en la hoja algunos renglones (un 25 % del total de la hoja) en las que tiene que esmerarse especialmente para escribir con la mejor letra posible, haciéndolo más despacio.

  • Realizar ejercicios de caligrafía o reeducación de la letra puede ayudar, pero siempre realizando tareas muy breves aunque continuas en el tiempo.

  • A la hora de la evaluación, ponderar en su justa medida la caligrafía, es decir, la mala letra no puede suponer que sistemáticamente suspenda o baje considerablemente la nota de calificación. Parece que considerar la caligrafía hasta un 10 % o 15 % del total de la nota, es más que suficiente.

6º. No copiar los enunciados

Otra medida consiste en suprimir el hecho de copiar los enunciados de las tareas, especialmente de los deberes para casa o al menos reducirlos. Es decir, copiar los enunciados solo en la mitad o en el 25 %.

A veces, los enunciados son más largos que la propia respuesta. Para un niño o niña con TANV, el hecho de copiar los enunciados es algo en lo que se invierte demasiado tiempo y esfuerzo, con poco resultado.

7º. Controlar la cantidad de tarea de lápiz y papel

La lentitud para escribir es uno de los puntos débiles de los niños o niñas con TANV. En la mayoría de los casos, estos niños invierten más del doble del tiempo que el resto de niños a la realización de deberes escolares de “lápiz y papel” por este motivo.

Duplicar el tiempo de deberes, por esta dificultad para escribir, es poco productivo y conduce a que estos niños pasen tardes dramáticas, todas las semanas, todos los meses… todos los cursos. Y por supuesto, implica que la dedicación a tiempo libre y de juego, tan necesaria, se reduzca o simplemente se suprima.

Por eso, es importante reducir la cantidad de tarea “de lápiz y papel”. Como alternativa, se puede utilizar:

  • Suprimir el hecho de copiar los enunciados de las tareas, como se acaba de indicar.

  • Reducir el número de ejercicios y evitar tareas redundantes: en lugar de 4 cuentas de multiplicar, realizar solo 2 cuentas.

  • Proponer tareas “sin lápiz ni papel”: escuchar, leer, hablar, mirar…

  • Algunas tareas, como trabajos escritos, redacciones o similares, que las puedan realizar con algún procesador de textos.

  • En los exámenes escritos, cambiar el formato de algunas preguntas, por otros de respuesta más rápida, como las preguntas tipo test, unir con flechas o similares. Igualmente, deberías dejar más tiempo para la realización de estos exámenes.

8º. Adaptar los procedimientos de evaluación

Los exámenes escritos son una forma de evaluación generalizada en Educación Primaria y Secundaria. Sin embargo, este procedimiento de evaluación afecta a uno de los síntomas diana del TANV: lentitud para escribir y letra ilegible.

Siempre que sea posible, se puede proponer la realización de una evaluación oral. Esta evaluación se debe realizar en las mejores condiciones: facilitar las preguntas en el momento de la evaluación y dejar un tiempo para pensar y decidir, por ejemplo.

Es un procedimiento que se puede emplear en las asignaturas de contenido más conceptual: Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, los contenidos más gramaticales de Lengua Castellana, etc.

Por otro lado, a partir de 5º o 6º de Primaria los alumnos suelen encontrarse con preguntas en las que deben desarrollar más la respuesta. Esa situación es más frecuente en Secundaria. En esos casos, es conveniente ayudarles inicialmente con algunas “preguntas guía”.

Por ejemplo, imaginemos que se plantea una pregunta en la que tengan que explicar “La digestión”. Muchos alumnos, además de los que padecen TANV necesitarán esas preguntas guía que pueden servir como guión. De esta forma la pregunta se podría proponer así.

Explica “La digestión”. Para ello puedes seguir el siguiente guión:

  • ¿Dónde comienza la digestión?

  • ¿Qué órganos participan en el inicio de la digestión?

  • ¿Explica qué ocurre cuando el alimento pasa al estómago?

  • ¿Dónde continúa la digestión después del estómago?

  • Etc…

Por tanto, ofrecer un guión para desarrollar una pregunta puede ser una ayuda para el alumnado que lo necesite.

9º. Atender los conflictos con otros niños

Uno de los síntomas diana del TANV es la dificultad para interpretar correctamente las claves no verbales de la comunicación e interacción personal.

Esto, en la práctica genera problemas y conflictos con otros niños: es habitual que los niños con TANV no sepan interpretar determinadas señales (gestos, miradas de complicidad, bromas…) o en el peor de los casos, las mal interpreten como burlas hacia su persona, desprecios o faltas de respeto.

Pero a su vez, esas mismas dificultades, favorecen que los niños con TANV sean objeto de burla y bromas pesadas.

Se trata de atender este tipo de conflictos y ayudar, en la medida de lo posible, tanto a interpretar correctamente esas claves, como evitar y proteger de burlas o faltas de respeto.

10º. Refuerzo positivo

Como ocurre con todos los niños, los chicos que padecen TANV responden favorablemente a los refuerzos positivos de las personas significativas para él, y los profesores lo sois.

Por tanto, siempre les animarán las palabras de aliento, los elogios y felicitaciones por sus pequeños logros y su capacidad de esforzarse. Igual que notas y observaciones de este tipo en sus cuadernos y exámenes.

11º. Dar la voz de alarma

Son los profesores los que habitualmente detectan las dificultades de los niños, aunque no tengan que establecer ni un diagnóstico ni llamarle TANV.

Pero son los docentes los que deberían dar la primera voz de alarma de que algo no está funcionando bien y que, de alguna manera, en el aula y en el proceso de aprendizaje se están manifestando los síntomas diana del TANV.

Después, las familias, los responsables de la orientación educativa y otros profesionales, deberían atender esa voz de alarma y actuar.

Lo ideal es que a los niños que padecen TANV se les realice en el contexto escolar una evaluación psicopedagógica. Si efectivamente padecen este trastorno, deberían ser incluidos como alumnos con necesidad específica de apoyo educativo por dificultades específicas de aprendizaje, y por tanto, beneficiarse de todas las medidas previstas en la normativa para los ACNEAE.

12º. Saber más sobre el TANV

En este artículo queríamos ofrecerte una serie de medidas para responder a la pregunta Tengo un alumno con TANV ¿Qué hago? Existen muchas más.

Como profesional, lo ideal es que profundices en el conocimiento del propio trastorno: conocer sus características, los signos que pueden hacer sospechar y sobre todo, muchas más medidas de las expuestas aquí, para abordarlo desde el contexto escolar.

Para eso existe principalmente bibliografía sobre el tema y cursos de formación.

Estas son las 12 medidas básicas que desde el contexto escolar se pueden adoptar, como mínimo para abordar el Trastorno de Aprendizaje No Verbal.

1º. Reconocer que es un problema.

2º. Considerar las medidas de adaptación.

3º. Seleccionar el tipo de pauta y de cuaderno.

4º. Ofrecer pistas visuales.

5º. Adoptar medidas para mejorar la grafía.

6º. No copiar los enunciados.

7º. Controlar la cantidad de tarea.

8º. Realizar evaluación oral en algunas asignaturas.

9º. Atender los conflictos con otros niños.

10º. Utilizar el refuerzo positivo.

11º. Dar la voz de alarma.

12º. Saber más sobre el TANV.

Jesús Jarque García. Pedagogo y Orientador educativo

Autor del libro Trastorno de Aprendizaje No Verbal, Guía básica para Educadores y familias. Editorial CCS.

V.


septiembre 2017
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